Poniendo en peligro la bioseguridad Biosecurity breach

November 9, 2008 06:00 PM
 

Luego de la puesta en el aire del video mostrando a cientos de cadáveres de ganado que estaban siendo incinerados como resultado del foco de Fiebre Aftosa  de Inglaterra y después del horror del 9/11, los productores lecheros de los EEUU respondieron con medidas de bioseguridad mas enérgicas en sus establecimientos.

Se levantaron avisos de precaución y cercos perimetrales. Los visitantes fueron sometidos a revisaciones y quedaron registrados, y aquellos a quienes se les permitía el ingreso a las fincas se les puso como requisito el uso de ropa limpia y botas descartables.
 

Pero con la ocurrencia de pocos incidentes y la percepción de que hay otros temas que merecen más atención, los funcionarios públicos encargados de la salud animal están hoy día preocupados de que los productores hayan caído en una suerte de falso sentido del cumplimiento de las reglas. "¿Hemos retrocedido en el tema de la bioseguridad?” se pregunta Ken Olson, de K.E. Consulting.
 

Datos recientes provenientes de una encuesta efectuada durante el 2007 por el Sistema Nacional de Monitoreo en Salud Animal del USDA (Departamento de Agricultura de los EEUU) sugieren que existen razones para que Olson este preocupado.
 

Cerca de un 45% de los hatos de tamaño medio (100 a 499 vacas) y un 62% de los hatos grandes (mas de 500) continúan introduciendo animales dentro de sus establecimientos anualmente. Solamente un 20% de los establecimientos efectúan cuarentenas de los animales, con cuarentenas para las novillas de primer servicio de solo tres semanas y cuarentenas para las vacas en lactancia que duran solo dos semanas.
 

Tanto los hatos de tamaño medio como los grandes están vacunando menos, aunque esta disminución podría ser atribuible a la brusca disminución de la vacunación contra la Brucelosis. De todas maneras, un tercio de las lecherías medianas y de las grandes no efectúan vacunación alguna.
 

Olson urge a los productores a revisar sus planes de bioseguridad:
• Trabajando en conjunto con su veterinario para adaptar el plan a las necesidades de su establecimiento.
• Identificando las enfermedades de mayor riesgo para su lechería.
• Focalizándose en lo que pueda salir mal y trabajando luego para prevenirlo.
• Figurándose como monitorear los esfuerzos de manera tal que las medidas de control puedan ser aplicadas en forma consistente.


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