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April 2, 2014 08:33 AM
 
dairy worker

Los cultivos para mastitis en la finca reducen los tratamientos

 


Nota del editor: Este el segundo de una serie de artículos sobre mastitis, protocolos de tratamiento y nuevas investigaciones. Puede leer el primer artículo, "Protocolos para Mastitis", como contenido extra de esta edición.



Mike y Sonja Rasmussen han reducido el uso de tratamientos contra mastitis en más de la mitad desde que comenzaron, hace 18 meses, con los cultivos en la finca.
Ahora solo colocan tubos de antibióticos en aquellas vacas portadoras de bacterias de mastitis gram-positivas. A las vacas con bacterias gram-negativas, tales como E. coli y Klebsiela se les brinda ayuda paliativa de apoyo pero no se les suministra tubos.


Este enfoque no solo ha reducido la utilización de drogas sino que también ha bajado a la mitad el recuento de células somáticas en el hato junto con el descenso en el riesgo de residuos de antibióticos en la leche y en la carne.
Mike dice que "todos están interesados en la rentabilidad al hablar del cultivo de muestras de leche. Obtener retornos positivos por el ahorro potencial de no utilizar drogas no implica una gran inversión en equipamiento y tiempo".
"Ahora solo tratamos aquellos casos que necesitan ser tratados" agrega Sonja, que es la encargada de procesar las muestras para la Finca Hillhaven, en Edmore, Michigan. "Y eso significa simplemente el uso responsable de drogas."

Los Rasmussens ordeñan cerca de 750 vacas en Michigan. El recuento de células somáticas de tanque de leche ha venido mostrando cerca de 200.000 células/ml estando el hato sobre camas de arena.

Pero cuatro años atrás decidieron cambiar las camas hacia unas de camas profundas con solidos separados de estiércol debido al trabajo de deshacerse de la arena con estiércol. Un año más tarde el recuento de células somáticas comenzó a subir. En abril del 2012 el recuento de células somáticas del tanque pasó de las 300.000 a las 350.000 células/ml con algún recuento diario ocasional que subía hasta las 400.000 células/ml.

"Sabíamos que debíamos hacer algo porque esos recuentos de células no estaban bien," dice Mike. Además de prestar más atención en las camas, añadiendo material más seco en los corrales a sitios libres y en los de maternidad, Sonja comenzó a cultivar los casos de mastitis clínica.

Ellos ya estaba efectuando cultivos de vacas individuales a través de su cooperativa, pero tardaban mucho los resultados. Entonces Sonja invirtió en una incubadora para huevos de $40 y comenzó a procesar muestras en la finca.

Dicho enfoque funcionó, aunque los resultados no fueron consistentes. Entonces los Rasmussens doblaron la apuesta e invirtieron $350 a $400 en una incubadora Quincy de mejor calidad.

El encargado del hato toma muestras de cada caso clínico. Sonja luego trata de correr las muestras en las placas de Petri dentro de la hora de tomada la muestra en una bi-placa para el crecimiento de organismos gram-positivos y gram-negativos. Ella lee las placas 24 horas después y, si hay alguna identificación positiva, reporta los resultados a Mike quien sigue el árbol de decisiones para el tratamiento. Si no hay crecimiento, Sonja incuba las muestras por otras 24 horas para ver si crece algo.

"Corremos algunas muestras por semana, con dos tercios de las mismas arrojando resultados a gram-negativas. Pero cerca de un tercio son especies de Estafilococos, las cuales por lo general Mike trata con antibióticos", aclara Sonja.

Los Rasmussens usualmente cultivan las quince vacas con el recuento más alto de células somáticas cada mes. El encargado del hato utiliza la prueba de Mastitis California en cada cuarto mamario para determinar cual de ellos es el que tiene mas probabilidades de estar infectado. Luego se le saca una muestra de leche que es cultivada por Sonja.

El muestreo toma un poco de tiempo, pero las bi-placas cuestan solo $1,80 cada una. Con este tiempo y esfuerzo los Rasmussens logran un pantallazo de lo que está ocurriendo mensualmente con su hato.

Ellos además miran sus registros para ver si esas quince vacas tope son infecciones nuevas o crónicas, y además en que momento de la lactancia están. Eso les provee una idea de adonde focalizar el manejo para prevenir casos nuevos. "Las infecciones nuevas son por lo general debido a especies de Estafilococos que responden bastante bien a los tratamientos" agrega Mike.

El enfoque total para mastitis, un esfuerzo de trabajo en equipo que incluye manejo, ordeñadores y personal en los establos, esta rindiendo frutos. Los tratamientos con antibióticos han bajado al menos a la mitad.

Y el recuento de células somáticas, aun luego de un invierno severo, bajó ahora a las 148.000 células/ml con un promedio de leche de tanque de 80 lb./vaca. El objetivo este año es llevarlo por debajo de las 100.000.

Este tipo de éxitos es posible lograrlos en otras fincas, dice Pat Gorden, director de Medicina Veterinaria y Alimentos de la Universidad de Iowa. Gorden además ha ejercido durante siete años como veterinario de un hato grande en el suroeste antes de sumarse a la universidad de Iowa. Y esta a cargo del programa de control y tratamientos de mastitis del hato de 400 vacas de la universidad.

EL cultivo en la finca de cada caso clínico de mastitis ha reducido el uso de tubos intramamarios para mastitis en un 70 a 80%. Ese es un enorme logro, pero Gorden dice que el personal del hospital de la universidad estuvo tratando muchas vacas por más de 10 días con la esperanza de curarlas.

"Hemos comenzado el enfoque basado en los cultivos hace tres años debido a que el personal encargado del ordeñe decía que los tratamientos intramamarios no estaban funcionando" aclara Gorden. "Una vez que comenzamos con los cultivos de las muestras encontramos que la mayoría de los casos clínicos eran provocados por Klebsiela y los tratamientos no hubieran funcionado de todos modos".

Hoy día, se les toma muestras a todos los casos clínicos para cultivarlas y solo se le da antibióticos intramamarios a los casos provocados por una bacteria susceptible al tratamiento. A los cuartos en donde no se halló crecimiento alguno o son positivos a bacterias gram negativas se les brinda solamente cuidados paliativos.

En el hato universitario , un 20 a 40% de las muestras no muestran crecimiento alguno, 30% son gram negativas y las restantes gram positivas. Solo se tratan las vacas gram positivos.

Para las vacas a las que se les suministra antibióticos existe además una fecha limite en el tratamiento- usualmente cuatro a cinco días. "Nunca tratamos una vaca mas de cinco días al menos que estemos lidiando con Estafilococos aureus" explica Gorden.

La cura bacteriana debería ocurrir dentro de los cinco días para la mayoría de las bacterias, aunque puede tomar más tiempo para que el tejido mamario sane y la leche tome su apariencia normal.

Gorden admite que uno de los problemas más grandes y frustrantes con la toma de muestras es la contaminación de las mismas. "La falla en la toma de una muestra estéril puede ser muy problemático para cualquiera, inclusive para mi" dice Gorden. "esto es especialmente cierto para el caso de inviernos como el que pasó adonde hemos tenido muchos problemas con lesiones en la punta de las tetas".

Gorden dice que "si se obtienen muchas muestras contaminadas con múltiples microorganismos creciendo en las placas hay que evaluar la técnica para la toma de muestras".

Además, sugiere Gordon, hay que tener un buen mecanismo para el control de la calidad. Pídale periódicamente a su veterinario que revise sus resultados o acuda a otro laboratorio para que haga muestras comparativas de las suyas para asegurarse de que sus pruebas de laboratorio en la finca estén arrojando resultados consistentes y fidedignos.

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