Para toda la vida

November 1, 2011 11:47 AM
 

Las tasas de crecimiento antes del destete determinan el desempeño de por vida

 
No hay nada más importante para la vida de una becerra y su futura productividad que la calidad y la cantidad de calostro que recibe durante su primera hora de vida extrauterina.

Cuando se combina un excelente manejo del calostro con un programa de alimentación de la becerra mejorado que duplica el peso al nacer al momento del desleche, se ganan cerca de $200 más por novilla. Y esto no toma en cuenta una edad más temprana al primer parto (hasta de 70 días) y mejores tasas de sobrevida (8%).

Sin embargo, muchos productores lecheros creen que las becerras lerdas pueden compensar más tarde las ganancias de peso. Esto no es así. Según Mike Van Amburgh, zootecnista y especialista en becerras de la Universidad de Cornell, "la mayoría de los neonatos, incluyendo las becerras pre desleche, no tienen mecanismos compensatorios de ganancia de peso. "Los efectos de las restricciones a una edad temprana (como una pobre respuesta inmune o un crecimiento más bajo de lo normal) son difíciles de superar".

La importancia del calostro no puede sobrestimarse. Según Fernando Soberon, estudiante graduado que trabaja con Van Amburgh, "las becerras en las que falla la transferencia pasiva de anticuerpos desde el calostro tienen ganancias de peso diarias por debajo del promedio, paren más tarde y muestran una disminución en su producción de leche y grasa durante la primera lactancia".

Por cada unidad de IgG sérica por encima de los 12mg/ml (medidas desde las 24 a 48 horas después de suministrar calostro) hay un incremento en la producción futura de leche equivalente a 18,7 libras. Las becerras con fallas en la transferencia pasiva además tienen un 50% menos de eficiencia alimenticia.

 La razón de esta menor productividad no se comprende claramente; investigaciones recientes apuntan a que las becerras tendrían que usar la energía destinada al crecimiento para establecer una respuesta inmune.

Las becerras nacen con aproximadamente un 4% de grasa corporal, pero solamente la mitad de esta puede ser movilizada para proveer energía extra. Van Amburgh dice que "esto le brinda a la becerra hasta cuatro días de reservas de grasa dependiendo de las condiciones ambientales".

"Una vez que se terminan las reservas de grasa, a los fines de generar calor o de solidificar su sistema inmune, y si el consumo de nutrientes es menor que los requerimientos de mantenimiento, la becerra depende del consumo de alimentos o de la proteína corporal".

Entonces, la clave para que las becerras comiencen bien: Deben recibir al menos cuatro litros de calostro limpio, de buena calidad, dentro de la primer hora de nacidas, y una segunda toma ocho a doce horas después. Van Amburgh dice que "minimizar la carga bacteriana del calostro es probablemente una de las mayores preocupaciones del manejo en muchas fincas" (Ver separata).

Investigaciones realizadas allá por 1994 muestran que los programas de alimentación de becerras mejorados traen aparejados como resultados más producción de leche cuando las vacas son adultas.

De nueve estudios que compararon becerras alimentadas tradicionalmente con becerras que recibían hasta un 50% más de nutrientes como dieta liquida, ocho mostraron una respuesta positiva a la producción de leche. Cuando los resultados son promediados entre si, incluyendo el estudio sin respuesta, las becerras bajo programas mejorados promediaron unas 1.500 libras más de leche.

El hato lechero de la Universidad de Cornell, el cual ha estado bajo un programa de administración de alimento mejorado por diez años, posee datos de más de 450 becerras, hoy ya vacas en su tercer lactancia. Van Amburgh dice que "hemos encontrado un efecto de por vida en la producción de leche promedio que está por arriba de las 6.000 libras de leche dependiendo de las tasas de crecimiento antes del destete"

"Esto sugiere que el consumo de calostro y nutrientes antes del destete tienen un gran efecto sobre los rindes de leche de por vida, son responsables de las posibles variaciones y pueden lograr mayores progresos en los rindes de leche que aquel logrado con la selección genética".
 
En otras palabras, la selección genética generalmente rinde 150 a 300 libras más de leche por generación. ¡La alimentación y el manejo adecuado de la becerra pueden superar dicha producción en tres a cinco veces!
 
La clave, tanto para Soberon como para Van Amburgh, es que las becerras dupliquen su peso al nacer(o al menos crezcan a un ritmo que les permita duplicar su peso al nacer) cuando sean destetadas a los 56 días de edad. Para lograr esto se requiere más comida que la que hay en los programas alimenticios tradicionales.
 
El programa de alimentación de Cornell establece suministrar un 1,5% del peso corporal (PC) en materia seca del día 2 al 7, y luego un 2% del PC del día 8 hasta el 42. Debe emplearse un sustituto lácteo con un 15% de sólidos y una relación proteínas: grasas del 28:15 o del 28:20. También se ofrece agua ad libitum y se comienza a dar iniciador desde día 8 en adelante.
 
"A ese ritmo de alimentación estamos ofreciendo el doble de lo se acostumbra tradicionalmente" dice Van Amburgh. Pero aun a estos rangos no estaremos proveyendo suficientes nutrientes para el crecimiento cuando las temperaturas caen por debajo de los 60 ºF. Recordemos que la zona termo-neutral para una becerra está entre los 68º y 82ºF.

Aunque estos programas de alimentación mejorados que se suministran antes del destete cuestan más, estos costos se diluyen ya que se acortara el número de días en que tengamos que alimentar a las novillas antes del parto. Los costos totales por novilla terminan siendo idénticos.
 
Los beneficios se ven en las mayores tasas de sobrevida de las terneras a las que se suministra alimentos mejorados, como también una edad más temprana al primer parto. Esto se traduce en la necesidad de menos remplazos, un crecimiento más rápido del hato o más novillas para la venta.
 
En un programa tradicional de alimentación de becerras se necesitan alrededor de 76 novillas por cada 100 vacas para mantener el tamaño del hato. Con el programa de alimentos mejorados las tasas de sobrevida son mejores, disminuyendo las tasas de crecimiento por debajo de lo esperado de un 10,2% a un 7,5%. En consecuencia en vez de necesitar 76 novillas para mantener el tamaño del hato, con el programa de alimentos mejorados se necesitan 74. 

Y al bajar la edad al primer parto, que en los programas tradicionales es de 24,5 meses, a los 22,2 meses de los programas de alimentos mejorados se necesitan 68 novillas por cada 100 vacas.
 
Cuando se combinan estos efectos junto con los $200 más de ingresos por novilla que está produciendo leche, el retorno al capital invertido en el programa de novillas realmente se justifica.
 
Van Amburgh y su colega Jason Karszes estiman que el retorno al capital invertido esta levemente por debajo del 1% en los programas de cría de novillas tradicionales. Pero el retorno sube por arriba del 7% con los programas de alimento y manejo mejorados. Estos números se basan en una mejora en la rentabilidad de $211/novilla, un precio de la leche de $15 y una estimación de los ingresos sobre los costos del alimento del orden de los $10.50.

Cuidado del Calostro

 
El uso de calostro congelado es una forma sencilla y conveniente de disponer calostro para suministrar a las becerras recién nacidas en forma rápida.
 
Pero Jim Roth, veterinario de la Universidad estatal de Iowa, dice que hay que tener cuidado cuando reconstituimos el mismo. Utilizar un horno microondas para reconstituir el calostro congelado puede destruir las células responsables de la producción de citocinas. Las citocinas, tales como las interleucinas y el interferón, son clave para que las becerras puedan contar con una respuesta inmune durante sus primeros días de vida. El calostro contiene grandes cantidades de estas moléculas unicelulares.

Las moléculas de citocinas, empero, son mas frágiles que los anticuerpos. "Si se utiliza un horno microondas para reconstituir el calostro congelado, probablemente se destruirán las citocinas" dice Roth. Emplear agua tibia es más lento pero las probabilidades de causar daño son mucho menores.

El calostro también contiene células maternas provenientes de la vaca. Amelia Woolums, veterinaria de la Universidad de Georgia, dice que estas células maternas permiten que la becerra recién nacida active su respuesta inmune más rápido que las becerras que reciben calostro que no contiene dichas células provenientes de la madre.

También dice que congelar el calostro destruye las células maternas. "Se necesita calostro fresco para que estas células maternas estén a disposición de la cría". El calostro fresco es siempre la primer opción.

"Sin embargo," aclara la doctora, "si se dispone de calostro congelado con niveles altos de anticuerpos (IgG), es preferible utilizar este que un calostro fresco con bajos niveles de anticuerpos".
    
 

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