Apr 24, 2014
Sign UpLogin

Potasio: Demasiado o muy poco?

January 30, 2013
By: Jim Linn, Dairy Today Contributor
 
 

El potasio(K)es un catión, o mineral cargado positivamente, requerido para desarrollar muchas funciones fisiológicas (balance ácido-base, balance osmótico, contracción muscular, metabolismo de carbohidratos y proteínas).

Los requerimientos de K diarios de una vaca lechera son cerca de un 1% de materia seca (MS) de la dieta. Esta concentración es fácil de lograr en las dietas de vacas secas o lactantes debido a que la mayoría de los forrajes son altos en K.

Como resultado, debido a que los forrajes contienen mucho K (la mayoría contienen de un 20 a un 50% más de K que los requerimientos) es poco probable que haya deficiencia. Es más probable que el problema sea que se esté suministrando K en exceso.

El problema de suministrar demasiado K a las vacas secas ha sido reconocido por varios años. Pero hasta hace muy poco nadie sospechaba de deficiencias en vacas en lactancia, excepto durante periodos de estrés calórico.

El problema para las vacas secas es que la mayoría de las dietas contienen mucho K. Un elevado consum de K cerca del momento del parto compromete el metabolismo del calcio conduciendo a fiebre de leche y otros problemas metabólicos. La estrategia nutricional para prevenir estos problemas metabólicos ha sido suministrar dietas en base a forrajes con poco K y/o bloquear los efectos del K alto suministrando una dieta DCAD negativa (del inglés dietary cation – anion difference, diferencia catiónica-aniónica de la dieta) tres o más semanas antes del parto.

Encontrar forrajes y alimentos con poco K para las raciones de las vacas secas ha sido por lo general un problema. En consecuencia, la mayoría de los nutricionistas utilizan como recurso suministrar cantidades altas de cloro y azufre (ambos minerales aniónicos) en las dietas para lograr una ración preparto con un DCAD muy bajo o negativo.

Investigaciones recientes de la Universidad de Minnesota han mostrado lo que estudios anteriores ya habían señalado: una dieta preparto con DCAD negativo (-15 meq/100g MS) ayuda a prevenir problemas metabólicos, y, una dieta DCAD negativa puede ser suministrada sin problemas desde 42 días antes del parto en vez de los tradicionales 21 días. En las raciones para vacas secas, se suministren sales aniónicas o no, tiene sentido mantener los niveles de K por debajo del 1,2% de materia seca.

Debido a que la mayoría de las dietas de vacas en lactancia presentan un exceso del 1,0% de requerimiento de K recomendado, se ha asumido que el K suplementario no es necesario en las dietas, excepto quizá cuando se esté bajo estrés por calor. Investigaciones actuales indican que esta aseveración puede ser la correcta para las vacas en el medio o al final de la lactancia, pero no para las vacas al comienzo de la misma.

Un resumen de los estudios respecto al balance del K realizado por Joe Harrison de la universidad del estado de Washington encontró que las vacas con menos de 75 días en leche estaban casi siempre excretando más K (un promedio de 66 gramos/día) en la leche, orina y estiércol que la cantidad que estaban consumiendo. Este balance de K negativo podría no ser evidente en las pérdidas de producción de leche o en los menores consumos de MS.

En consecuencia, detectar una deficiencia de K podría ser dificultoso, pero investigadores alemanes indican que podría traer aparejado, y en consecuencia manifestarse como, desplazamientos de abomaso. Dichos investigadores encontraron menos actividad e intensidad de las contracciones de los músculos del abomaso cuando secciones de dicho músculo fueron incubadas en una solución buffer baja o deficiente en K.

¿Cuánto K se requiere en la dieta de las vacas a comienzo de la lactancia? Investigaciones recientes de la universidad del estado de Virginia (Virginia Tech)y de la de Washington indican que una dieta con menos de 1,4% de K (en base a MS) al principio de la lactancia es inadecuada.

Las investigaciones de la universidad de Virginia muestran que las vacas con dietas de 1,37% de K o menos estuvieron en balance negativo de K desde el parto hasta la semana 20 de la lactancia. Basándose en el consumo de MS de los estudios de la universidad de Virginia y los balances negativos reportados en dichos estudios como así también en el de otros, se necesitarían, a los fines de lograr un balance de K positivo, dietas con un 1,8% de K en las dos primeras semanas luego del parto.

A medida que el consumo de materia seca aumenta con el avance de la lactancia, dietas con un 1,6% o más de K deberían ser adecuadas para lograr un balance positivo de K. Sin embargo, suministrar cerca de un 1,8% de K en la dieta durante toda la lactancia podría ser una buena idea, cuando se incluyen en la dieta grasas no saturadas como aceites vegetales o inclusive grasas animales como el cebo, y durante el estrés calórico del verano.

See Comments

FEATURED IN: Dairy Today - January 2013
RELATED TOPICS: Dairy, Espanol Version, Nutrition

 
Log In or Sign Up to comment

COMMENTS

No comments have been posted



Name:

Comments:

Hot Links & Cool Tools

    •  
    •  
    •  
    •  
    •  
    •  

facebook twitter youtube View More>>
 
 
 
 
The Home Page of Agriculture
© 2014 Farm Journal, Inc. All Rights Reserved|Web site design and development by AmericanEagle.com|Site Map|Privacy Policy|Terms & Conditions