| Sand bedding for transition cows might be worth an additional $165/cow/year in income over feed costs. |
La sabiduría popular dice que la formulación de raciones es la clave para un manejo exitoso de la vaca en transición. Pero el veterinario de la Universidad de Wisconsin (UW) Ken Nordlund dice que las instalaciones y la mano de obra son factores más importantes.
“Conocemos muchos hatos que, a pesar de tener raciones perfectamente formuladas para vacas en transición, manifiestan problemas de salud durante dicho período,” nos comenta. “Eso nos está diciendo que aunque sea cierto que las raciones para las vacas en transición son importantes, hay otros factores varios a tener en cuenta.”
Para enfatizar sobre este punto, Nordlund nos habla de una encuesta realizada en la facultad de veterinaria de la UW acerca del manejo de la vaca en transición. Esta encuesta fue realizada en 50 lecherías de Wisconsin a puestos libres con un rango de 300 a 1,600 vacas. La encuesta ayudó a los investigadores a identificar cuales eran los cinco factores claves más probables de influenciar la producción promedio del hato y el índice de la vaca en transición (TCI por sus siglas en ingés). Estos incluyen:
Espacio en los comederos. En las fincas encuestadas, el factor más importante que determinó cómo se desempeñarían las vacas en la próxima lactancia fue el espacio por vaca en los comederos de los corrales de transición. “El concepto mas importante parecería ser el de que todas las vacas del grupo en transición necesitan comer al mismo tiempo,” dice Nordlund. “Si no hay espacio suficiente como para lograr que todas coman al mismo tiempo, las vacas que tienen que volver mas tarde comerán menos y tienen mayor riesgo de padecer desórdenes típicos de la vaca post parto.”
Para las Holsteins, Nordlund recomienda un mínimo de 30” de espacio de comedero/vaca, aunque aclara que el promedio en la mayoría de las fincas está cerca de los 15”.
Un error importante en la construcción de los establos con estabulación fija es pensar que va a haber una vaca comiendo en cada sitio con trampa con cierre automático. Mediante una filmación, un estudio mostró que durante los períodos pico de alimentación las vacas en lactancia llenan una fila de trampas de cierre automático de 24” como máximo, en un 80%. “Por lo tanto si usted está utilizando cubículos de 24” en el establo de transición, debe asumir que una de cada cinco trampas va a quedar vacía durante los periodos pico de alimentación,” nos dice Nordlund.
Si no tiene en su establo cubículos de 30”, Nordlund sugiere reestructurar el programa de agrupamiento de las vacas pre parto. En vez de llevar al corral de pre parto a las vacas 21 días antes de su fecha estimada de parto, llevarlas 15 o 16 días antes del mismo.
Cambio de corral. Cada vez que cambiamos a una vaca de corral durante el periodo de transición, ella se tiene que familiarizar con el nuevo ambiente y encontrar nuevamente su lugar en la jerarquía del hato. El estrés resultante puede llevar a una disminución en el tiempo que están comiendo, que haya más vacas que son desplazadas del comedero, y que haya una disminución de la producción de leche. Para disminuir el número de traslados/estrés, Nordlund sugiere dejar a las vacas en el mismo grupo pre parto desde 17 a 25 días antes de la fecha estimada de parto hasta después del mismo. “El nombre del juego es estabilidad,” nos dice.
Tamaño del corral a puestos libres. Nordlund dice que, para las vacas en transición, el factor clave en el diseño de los corrales es el ancho de los mismos. Mientras que un corral de 45” de ancho ha venido siendo el estándar, Nordlund recomienda un ancho de 50” para las Holsteins “gordas y preñadas”. “Si los cubículos son solamente de 45” de ancho, aumenta el riesgo de que las patas o las ubres de la vaca del cubículo de al lado puedan ser pisoteadas,” nos dice. “Estos problemas aparentemente afectan en forma negativa el desempeño de la vaca recién parida. Sobre este tema, nos gustaría decir que el cubículo estándar no aloja a una vaca. Aloja de 8 a 9 décimos de una vaca.”
Superficie del cubículo. Basándose en los resultados de las fincas encuestadas, Nordlund nota una diferencia significativa entre los echaderos con cama de arena y aquellos con colchonetas. “Por lo que vimos, la arena tiene más de 1,000 puntos en el puntaje de TCI en comparación con las colchonetas,” nos dice. “Nuestros cálculos también sugerirían que estos 1,000 puntos valdrían unos $165 adicionales por vaca por año en los ingresos sobre los costos de alimentación.”
Nordlund agrega que muy probablemente también haya una ventaja económica si se utiliza una cama de paja espesa o algún material para cama suelto en vez de colchonetas. “Las fincas encuestadas no tenían suficiente cantidad de establos con ese tipo de material de cama como para poder sacar alguna conclusión,” nos dice.
Programas observacionales. Entre las fincas encuestadas, aquellas que tenían protocolos bien definidos para el monitoreo regular del apetito y la actitud de las vacas recién paridas son las que presentaron mayores puntajes de TCI. “Las fincas de punta tuvieron a alguien que específicamente observaba a las vacas recién paridas cuando volvían al establo luego del ordeño para ver si éstas volvían a su echadero o iban directamente al comedero,” dice Nordlund.
“Que las vacas no vayan al comedero es un signo de que su apetito se ve disminuido y necesitamos observarlas más de cerca. Las fincas con los programas más efectivos también observan de cerca a las vacas cuando están en los comederos para detectar signos de depresión (orejas caídas, ojos vidriosos, etc.) y las atienden inmediatamente. Tener suficiente espacio en el comedero hace que sea más sencillo observar a las vacas.”
La encuesta también mostró que otras prácticas--comparar la producción de las vacas recién paridas día a día, tomar la temperatura rectal luego del ordeño, y observar a las vacas cuando son llevadas a la sala de ordeñe--son modos menos eficientes de monitorear el apetito y la actitud.


